
Esta newsletter no viene a ayudarte. Viene a arruinarte la mentira de que
“así” se vive el éxito.
Porque cuando te das cuenta, de que puedes bajar el ritmo sin perder poder, el lujo real deja de ser “hacer más”
para disfrutar sin culpa.
Y cuando lo entiendes, volver a la autoexigencia y al perfeccionismo deja de ser una opción cómoda.
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Envío una “carta” sin costo cada sábado a las 8:00 am.
No escribo para todas las mujeres.
Y eso es intencional.
Escribo para ti que has logrado mucho y aún así te sientes vacía o vas por la vida como “pollo sin cabeza”
—sí, es una frase venezolana; puedes googlearla si no la entiendes—.
Para ti que quieres pausar,
pero no sabes como hacerlo.
Y te da miedo perder todo lo construido.
Aunque yo escriba todas las semanas, no todas las mujeres que leen mis correos están listas para escucharse.
Es lo normal.
Así que sí:
Algunas leen, se quedan y respiran.
Otras se incomodan y se van.
Ambas cosas son completamente válidas.
Y gratuitas.
Aquí no empujo.
No acelero.
No grito.
Aquí encuentras:
Cómo no confundir éxito con agotamiento, sin renunciar a tu ambición.
Cómo soltar la hiperproductividad tóxica sin convertirte en alguien mediocre.
Cómo rediseñar tu manera de liderar y tomar decisiones desde la calma y no desde la urgencia.
Aquí no buscamos “tu mejor versión”.
Buscamos reconocerte como eres:
real, imperfecta, viva.
Porque conocerte es el primer paso para sacar a la luz todo lo que aún no has descubierto.
Y sí, sacarlo a la luz, incomoda, duele, es un trabajo…
Ajá!
Eso es la vida.
Es un video juego donde pasas niveles
Y cada vez que superas uno,
vuelves a empezar.
¿Qué pasaría si te obsesionas y te enamoras de tu video juego llamado VIDA?
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Si no te has suscrito y sigues leyendo.
Te cuento que…
No soy gurú.
Pero tengo una habilidad —auto otorgada, no certificada por ninguna institución glamorosa—
de poner palabras a eso que sientes
pero no sabes cómo nombrar.
Puedo encontrar aprendizajes en cosas tan simples como una agenda saturada.
Porque la vida no siempre necesita ser optimizada.
A veces solo necesita ser habitada.
Por eso con cada email haces…
“una inmersión en cubos de hielo para despertar tu consciencia".
Esto lo dijo una de mis clientes para describir mi acompañamiento.
Whaaaat?!
Ella dijo exactamente:
"Una cosa es que te caiga un palo de agua en la calle, sin avisar.
Dejando una estela de agua por donde quiera que pases.
Chapoteando en cada paso.
Llena de lodo y para rematar, un resfriado.
Y otra cosa muy distinta es cuando pagas tu sesión de Icepod (tina de cubos de hielo).
Ahí aguantas tu vaina, porque tienes una persona que te anima, te escucha, te susurra.
Así es una sesión contigo, Kathe”.
Ok.
Después de tal discurso, me parece que no soy quién para contradecirla sobre cómo se siente mi trabajo.
Así que decidí traer esos cubos de hielo a mi newsletter (cartas disruptivas).
El hielo te hace pensar en todo lo que jamás pensaste en tu vida.
Ese frío punzo penetrante que paraliza cada hueso, para llegar al silencio.
Y eres tú quién canaliza el momento, a través de la respiración.
Respiración que se traduce en introspección para reclamar tu poder.
Para poder encarar miedos y creencias que niegas, y no te permiten avanzar.
Ese momento de 1, 2 ó 3 min de pausa donde se hace irreversible la transformación.
Uff!
Eso es lo que tardas en leer estos correos.
Todo el mundo piensa que PAUSAR es lo más fácil y la verdad es todo lo contrario.
PAUSAR es para valientes.
PAUSAR es una acción revolucionaria en tiempos de inmediatez y de piloto automático.
PAUSAR no es un ejercicio para mujeres tibias.
PAUSAR es para mujeres que están dispuestas a ir contra la corriente y construir su éxito desde la calma y el disfrute.
Así que te invito a pausar, un correo y un cubo de hielo a la vez.
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